Desde pequeñito siempre le decía a mi madre:
"mamá, por mi cumple quiero que dejes de fumar", e ingenuamente pensaba que iba a dejarlo por mí. Dejando atrás ataques personales hacia mi madre (te quiero mamá, no me pegues) he de decir que últimamente -en los últimos 20 años- he desarrollado una adicción peor aún que la del alquitrán y la nicotina, y no es otra que la de comer dulces y demás comidas que suponen un ataque directo al corazón.
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Dramatización |
Y es que lo de éste país no es normal respecto a las
comidas. Por lo general, es bastante más barato comer un restaurante de comida rápida que comprar productos de calidad en el supermercado, cuyos precios están por las nubes. Asimismo, las
cookies o galletas de chocolate están demencialmente deliciosas. Las venden sueltas en el supermercado más cercano a mi casa, y cuando compro una, mis endorfinas me gritan que compre más. Narices, creo que estoy escribiendo esta entrada para fortalecer mi fuerza de voluntad y no pensar en galletas, porque no creo que saquéis mucho de lo que llevo dicho.
De cualquier modo mis habilidades culiarias son básicas, así que tampoco iba a comprar pimientos del padrón para hacer
yo que sé qué (sí es que no sé, de verdad) y por la falta de productos de calidad asequible no me quejo mucho.
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Los del mismo supermercado hacen cosas como ésta, es normal que me rinda a sus pies y compre galletas. |
Dejando de hablar de comida americana (ya dará que hablar) comentaré brevemente algo acerca de comida española. Algo he conseguido ya gracias a recomendaciones de Javi Rodríguez (profesor de mecánica de fluidos
back in Spain y consejero alimenticio en América).No son fáciles de encontrar y tampoco son de mucha calidad, pero estando a 8921 kilómetros del Mercadona más cercano (está en Galicia, comprobado), no me puedo quejar.
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Nueve cachos de queso por 4.99 $ más impuestos. Mereció la pena. |
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Básicamente jamón y el pack salchichón extra y chorizo imperial del Mercadona |
Y dejo lo mejor para el final. He dicho que mis habilidades culinarias dejan mucho que desear (menos cocinando pechuga de pollo), pero las de Pablo Tostado, compañero de clases y apartamento, son amplias y de gran lustre. Helo aquí el manjar español:
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Un cocido nunca había sabido tan bien |
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Hasta la próxima entrada y comiendo
cookies "cuquis" según la RAE en su próxima edición, os dejo dormir en el otro lado del mundo.
Y de regalo (no me deja poner tildes ni signo de interrogación):
yo tampoco puedo parar de comer cuquis, y aquí no están tan buenas. mejor que no me haya ido para allá, no? ;)
ResponderEliminarelena
Paca, están demasiado buenas. Vienes y mueres...pero supongo que será así en todos los países anglosajones. Mantequilla, masa y chocolate y para el horno.
EliminarAsí me gusta!
ResponderEliminarY que suerte de compañero, aprende de él, qué cocido!!